¡Ser un niño no es cuestión de edad, es de aptitud!


Últimamente cuento con un constante pensamiento fascinante por el estilo de vida de los niños en donde su mundo es de colores a pensar de que el día sea soleado, nublado, llueva, truene o relampaguee ya que tienen un sentido intrínseco por descubrir el mundo por su propios medios, donde no existe el temor aun y cuando son advertidos del peligro.


Estudios de la Universidad de Londres revelan que en nuestra infancia un niño de 2 años tiene la capacidad de realizar 500 preguntas al día, para muchas personas esta etapa de los niños es fastidiosa, en lo personal me parece fascinante, porque no existe mejor virtud que tratar de descubrir el mundo y cuestionar todo hasta poder encontrarnos con una respuesta convincente, cualidad que perdemos la gran mayoría de las personas y solemos darnos por satisfechos una vez contestado el primer porque de nuestras preguntas.


En esta ocasión expongo el tema, ya que hace un par de días me he encontrado con algunas preguntas personales que no me he podido contestar, y me cuesta concentrarme lo suficiente para encontrar esas respuestas. Tratando de meditar un poco en un tiempo libre tuve la dicha de poder observar detenidamente a un pequeño correr por el jardín de mi casa dando un par de vueltas persiguiendo “nada”, repentinamente se detuvo y comenzó a saltar fingiendo que volaba como Iron man con sus brazos extendidos apuntando al suelo, nuevamente de forma inesperada sale corriendo a abrazar a un perro de su mismo tamaño sin ninguna señal de miedo y una gran valentía se lanza sobre el, para montarlo como un caballo. Ese corto momento me permitió visualizar dos cualidades que solemos perder en nuestro crecimiento y desarrollo, conocidos como creatividad y curiosidad.


Solemos ir por el mundo soñando volver a ser pequeños y renunciar a las responsabilidades de la vida adulta, cuando a mi parecer no es eso lo que en verdad deseamos, deseamos volver a ser creativos, divertirnos con nosotros mismos, disfrutar del clima jugando bajo la lluvia, tener la capacidad de convertir una roca en un auto súper deportivo, dejar de estar pensando en cómo sobresalir del resto, de poder hablar con quién te pegue la gana, no tener miedo a nada, no importar ensuciarte o caerte, ser lo suficientemente aventado para ir por todo aquello que deseas a pesar de que te digan que no debes o puede ser peligroso.


Por lo que he decidido rescatar esas cualidades otorgándome el placer de por lo menos 10 min al día volver a ser un niño, para: tomar una decisión aventada, para realizar alguna actividad que probablemente me dé pena, disfrutar del momento sin depender de nada ni de nadie, entre otras que tengo en mente. Ya que si visualizamos detenidamente en el mundo de los negocios, las personas que tienen éxito o logran salir adelante a pesar de las adversidades, son aquellas que conservan dichas aptitudes. Podremos leer libros y libros de negocios o de superación personal y no obtener los resultados que deseamos, pero en lo personal considero que aquí radica la clave del bienestar, debemos volver a lo básico.


¿Solo los invito a pensar en cuando fue la última vez que realizaron aquella actividad que en su infancia o juventud los llenaba de placer y aun suelen pensar en esa actividad de forma nostálgica?


Dejemos de buscar respuestas en libros, nuevos trabajos, otras personas, objetos materiales, redes sociales, etc, las respuestas las encontraremos en el momento que volvamos a tener una mente creativa y curiosa.


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